La sostenibilidad en la pequeña empresa

Los beneficios de la sostenibilidad pueden adoptarse en cualquier tipo de compañía. También la pequeña empresa tiene posibilidades de aprovecharlos y mejorar así, tanto su imagen hacia los clientes, como su impacto en el medioambiente.

Elegir productos ecológicos o sostenibles

Dependiendo del sector comercial al que se dirija, una pequeña empresa podrá escoger productos ecológicos para poner a la venta a sus clientes.

La sostenibilidad en este sentido puede estar presente en muchos aspectos. Pueden ser productos que se han producido o fabricado de forma ecológica, que su impacto en el entorno sea mínimo, que se ofrezcan con materiales sostenibles o incluso reciclables, para favorecer la economía circular tras su uso, etc.

Todos estos elementos pueden promocionarse junto al producto en cuestión, informando con ello a los clientes e incentivando su compra preferente, respecto a otros productos menos sostenibles.

La eficiencia energética en las propias instalaciones

Otro aspecto importante relacionado con la sostenibilidad es la posibilidad de transmitir este concepto a los clientes que visitan las instalaciones.

En base a ello, los clientes pueden tener la constancia de que acudir a la tienda, comercio u oficina, es de por sí una acción sostenible.

Para ello, la pequeña empresa debe destinar una inversión mínima a ciertos elementos, como por ejemplo a la instalación de un sistema eléctrico de eficiencia energética, con LEDs de bajo consumo, sistemas de climatización de calificación energética eficiente, etc.

Además de ofrecer un espacio más agradable al cliente y también a los empleados, se potencia el sentimiento de sostenibilidad y eficiencia.

El ahorro como valor adicional de la pequeña empresa

La sostenibilidad va ligada al ahorro, ya sea de consumo de productos, de consumo energético o de recursos utilizados.

Este sentimiento de ahorro se convierte en un concepto que la pequeña empresa puede aprovechar, ofreciéndolo a sus clientes.

Para ello hay que mejorar en los procesos productivos y comerciales, así como en la oferta de sus productos y servicios. Los clientes pueden identificar un ahorro económico al acudir a esta pequeña empresa si sus productos están disponibles a un menor precio. O incluso pueden percibir y aprovechar un ahorro de tiempo, si el proceso de venta es más rápido que en grandes establecimientos.